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¿Quién dijo que las prácticas son aburridas?

Como la mayoría sabréis, al comenzar el último año de universidad, llega la hora de realizar prácticas en una empresa. Una asignatura “querida” y “temida” a partes iguales, pues, al ser el primer contacto de la mayoría de los estudiantes con el mundo laboral, la ilusión y el miedo a lo desconocido aparecen.

En mi caso, la ilusión pesaba más, y es que tenía muchas ganas de comenzar con ellas.

Elegir el lugar donde realizarlas no es precisamente una tarea fácil, pues hay muchos factores a tener en cuenta: el tamaño de la empresa, el puesto que vas a desempeñar, el lugar donde está ubicada, los productos o servicios que ofertan… En definitiva, ¡decenas de alternativas disponibles!

Y, ¿cómo elegir la adecuada?

Yo, desde un principio, lo tuve bastante claro. Para mi primera experiencia laboral, buscaba una empresa donde pudiera seguir formándome y aprendiendo, y que, a poder ser, no estuviera muy alejada de la universidad. Y si, además, ésta desarrollaba una idea innovadora ¡mejor que mejor!

Fue ahí donde me encontré con la oferta que la empresa Pídemelo S.L. hacía para realizar prácticas en su aplicación Síbox.

Una Startup, ubicada en Gijón y que estaba desarrollando una aplicación móvil, ¡la cosa pintaba bien!

Así, Síbox se convirtió en la opción perfecta cumpliendo todos los requisitos que yo buscaba y, finalmente, me escogieron para realizar una entrevista.

Recuerdo ese día perfectamente, ¡qué nervios tenía!
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¿Quién me realizaría la entrevista? ¿Serían agradables conmigo? ¿Causaría una buena impresión? Eran muchas las preguntas que me rondaban por la cabeza, pero, nada más ver a María José, estas se esfumaron.

Fue tan amable y cercana conmigo que, al final, todo fue sobre ruedas. Más que una entrevista, sentí que estaba charlando con un conocido. Me relajé y debí de hacerlo muy bien porque, finalmente, ¡fui seleccionada!

Recuerdo el día que me llamaron para decírmelo, ¡no podía estar más contenta! Estaba tan ilusionada que quería contárselo a todo el mundo. La primera en conocer la noticia, como no, fue mi madre.

Y es que, después de estar tantos años estudiando, ¡ya me apetecía!

Tenía muchas ganas de empezar, de ver que tareas me tocaría realizar y de, por supuesto, conocer al resto del equipo.

Y aunque es verdad que, en ocasiones, he estado un poco “desbordada” (asistir a clase, hacer los distintos trabajos de las asignaturas, realizar las prácticas, estudiar…), durante estos meses no he podido sentirme mejor.

He estado muy a gusto en el puesto que he desempeñado, incluso más de lo que esperaba, pues he tenido la oportunidad de realizar muchas tareas, todas ellas distintas.

Y es por eso que siento que, verdaderamente, he aprendido. Mi principal objetivo a la hora de tener que realizar prácticas en una empresa era precisamente ese, aprender, y creo que lo he conseguido.

Además, el buen rollo que se respiraba en la oficina han hecho que esta experiencia haya sido aún mejor.

Sin duda, esta será una etapa que recordaré con mucho cariño.

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Eva F. de la Fuente